Sobre nosotros
Creamos Dibbin para que a los marketers no los agarren desprevenidos.
Espiar a la competencia era un cementerio de capturas y veinte pestañas abiertas. Lo convertimos en una sola foto en vivo del mercado.
Todos los marketers que conocíamos hacían lo mismo a mano. El lunes abrían la biblioteca de anuncios de un competidor, capturaban lo que pintaba bien, lo tiraban en un canal de Slack y para el miércoles ya lo habían olvidado. Trabajo sin parar, una foto siempre vieja y la única pregunta que importaba — ¿qué funciona de verdad? — sin respuesta.
Nunca faltaron datos. La Meta Ad Library es pública y gratis. El problema es que te muestra el hoy: sin historial, sin idea de la inversión y sin forma de separar una prueba que tiran a la basura de un creativo en el que la marca apuesta el trimestre entero. La señal — cuánto lleva vivo un anuncio, si el presupuesto sube — estaba enterrada, y desenterrarla a mano era un trabajo de jornada completa que nadie tenía.
Por eso creamos Dibbin. Rastreamos cada publicación y cada anuncio pagado de una marca, le sumamos datos en vivo de Meta y sacamos a la luz lo que importa: qué es nuevo, qué escala y qué se apagó sin avisar. Los anuncios que aguantan cuarenta días son los que vale la pena copiar, y ahora suben solos a la cima. Nuestro trabajo es simple: que nunca seas el último en la sala en ver venir el movimiento de la competencia.
A lo que nos obligamos.
Señal antes que ruido
Todo el producto apuesta a que los datos correctos le ganan a más datos. Nos exigimos lo mismo: di lo que importa, tira el resto.
Lanzar para aprender
Preferimos poner algo real frente a un marketer esta semana antes que pulirlo en un documento durante un mes. La realidad es el único feedback que sirve.
Ganarnos la confianza
Manejamos inteligencia competitiva. Eso solo se comparte con una herramienta en la que confías, así que somos cuidadosos, transparentes y aburridos con la seguridad.
Claridad siempre
Escribir claro es pensar claro. Explicamos las decisiones, dejamos por escrito el porqué y damos por hecho que quien lee es listo y anda corto de tiempo.